jueves, 22 de septiembre de 2011

De música ojos sepia

Junco, junco de río, junco
Inmóvil junco, junco de piernas, piernas junco.
Estremecen, el río,
el plateado olvido de la selva, rojo de curioso.
Plateado rió, estremeciendo, ojos de plateado sepia
Estruendo curioso,
alma diáfana,
ojos sepia.
Que caen,
caen
sin
espera,
caen
por placer
caen y fluyen,
aire, en el aire
se fluyen y se chocan, se entrechocan y se
caen. Y se caen.
Y se caen, y se fluyen, ojos sepia.
Bailan y se dispersan, se bifurcan,
bailan y se bifurcan.
Y miro, miro y bailo, y me voy lejos,
me voy por ahí.
Dedos bailando en la pista de Dios.
De Ritornelo,
de fiesta originaria, rito, rito y música,
fe, música,
música,
música.
Espléndida serenata entrechocada,
Cuerpos entrechocados de música ojos sepia.
Curioso Dios, y me voy lejos, donde los rizos de lluvia
caen,
me voy y vuelvo. Me caigo y me voy. Y voy.
Me cuelgo de los rizos y escalo hacia Dios
Dios estruendo.
Dios música ojos sepia.
Y es real. Real real, real verdadero, y siento como un niño,
así de real, así de fácil, me entrechoco,
y despego en irreal, como un niño, irreal verdadero.
Despegan los plateados en diáfana sintonía, en Ritornelo,
Y me escabullo en esa mirada. Me atrapa. Me escala. Me bifurca y me une.
Y suena la música en los dedos danzantes,
Y resbalo en su espalda, y despego,
Curioso estruendo.
Y allí, fluyendo en plateado,
tan imperfectos,
desquiciados
como,
“de música ojos sepia”…

lunes, 5 de septiembre de 2011

Loco chaco

Cielo inmenso
cielo inmenso
una nube
hay una
cielo inmenso.
Y te respiro,
¡Trato de entenderte inmenso cielo!,
y entiendo lo que me está permitido,
cielo inmenso loco chaco.

Pájaros y campanas,
pájaros por doquier.
Un aleteo,
una sombra que aletea y se pierde en el cielo inmenso,
te entiendo,
¡Si pudiera explicar loco chaco!
Charco de luces, hermoso fulgor loco chaco.
Rostros en las piedras,
nostalgia de algarrobo,
si pudiera explicar.
Te quiero hasta donde se permite,
de viajero que aletea por tu cielo,
como una sombra,
viajero sombra loco chaco.
Y entre tanto
toque una melodía,
si pudiera explicarla,
una melodía para tu cielo inmenso,
porque es lo que se hacer,
porque es mi aleteo,
porque entre pájaros y campanas estaba ahí,
de viajero sombra loco chaco.

viernes, 15 de julio de 2011

Conurbano: Capitulo III

¡Migajas eran!, porque asi se hunde el sol.
Sosteniendo el farol antes del cese,
con sus últimas fuerzas chorreando por la sien.
¡Ingrato suspiro que abandona el fuego!

Manos de abuela, pelaje de león
crisantemos inmóviles a la orilla de la verja,
escondido en lo incierto de mi niñez.
Desapareciendo entre las ramas del robusto

y la luna vomitando su tren con ventanas,
espejos que se repiten vestidos de hambre.
La fortuna es una mesa con botellas vacías,
descolorido incienso que brota al renacer.

Cabizbajo el obrero, el valiente, el eterno.
¡Crisantemos! ¡Gloriosos crisantemos!
la fábula impenetrable que se tizna de un sólo color
¡Prefacio de una espalda volviendo a su casa!

viernes, 10 de junio de 2011

Conurbano: Capitulo II

El surrealismo latente que escolta la subida al bondi, las guirnaldas humeantes, la bufanda de la nariz al cuello, las bicicletas y el manguito pa´pasar el día. Panorama conurbano, único conurbano, híbrido, de peste y locura, paradigma dulce y sombrío, particular. De colores oficiales y callejuelas maltrechas y emparchadas. Con su sainete paraguayo y el circo de los dioses. El abandonado, el recurrente, el inmortal. De trabajo silencioso, de silencio trabajado. Conurbano extasiado, drogadicto y fugaz, contemporáneo, eterno y denunciado. Sus cielos degollados son el matiz de su existencia, con sus iglesias erectas al borde del orgasmo. Rece doña Rosa, rece que el paraíso está repleto de semen. Paraíso conurbano. Es suyo doña Rosa, y también de Walter, y de José. Conurbano de Pedro electricista, conurbano panadero, obrero conurbano, conurbano sofista y enigmático, maravilloso, tacaño, mentiroso. Conurbano sin fronteras, deseado y machista. El de doña Rosa, el mio. Glorioso parque de exilio, súbitamente condecorado, fatal en su disfraz, con sus niños de hambre y sus ciudades enjauladas. El tren, los mitos y la fanfarria nocturna de su propio eco. Mi conurbano, de cielos inventados, de cicatrices y cuchillos. Conurbano nuestro, el amorfo, el viril. De sueños instantáneos, el de héroes y fantasmas. ¿Cuántas máscaras tenés? me volves loco conurbano. Tan incomparable, tan existencial, el poderoso, conurbano imperial. ¿Cuál es tu verdad? yo voy a seguir, te voy a seguir mirando.

martes, 24 de mayo de 2011

El abrazo

Humeante el café que se expande en mi nariz como las raíces de un ombú. La mañana congela la ciudad, la vuelve escarcha, la desarma y la anhela. Algo se contradice, parezco ser yo, pero no, comienzo a ser mañana, lentamente, como el crujir al pisar el otoño, como la música del tren, miro y observo alrededor, carteles y colores, ideas y transiciones, sinceros y abstractos. ¿Abstractos? puede ser, ¿sinceros? puede ser. Se contradicen, parezco ser yo pero no, te vi pasar eso si, te vi pasar y te abrasé, y ese si se parecía a mi. Escribo y observo alrededor, algunos conversan. Una muchacha de rojo bebe café, pero no lo huelo. Un chico aspira su revolución, pero está solo, se contradice. Alguien en la columna dice que le duelen los ovarios, lo dice para ser escuchada. Los carteles también, están ahí y son de colores, y muchos. Se contradicen, se expresan y se contradicen. Yo me contradigo por no expresarme, tengo miedo, culpa y miedo, y esperanza. La gente va y viene, beben café y se detienen a contradecir los carteles. Te abrasé y había esperado ese abrazo, pero no fue como lo esperaba, fue diferente, como la mañana, igual eso que pasaba se parecía a mi. Ahora hay mucho ruido, demasiado ruido, vehículos y sierras de destrucción que usan los obreros que construyen. Quiero expresarte mucho mas de lo que fue ese abrazo, quiero gritarte lo que mis miedos no me permiten. Quiero abrazarte cien veces mas, mil veces. Y fundirnos. Voy a hacer carteles de colores para expresarte lo que no pudieron mis brazos. Sin embargo me sigo volviendo mañana. Tanto ruido me confunde, me abraza insoportablemente. Cien ruidos que me abrazan, mil ruidos. Observo. No estás. Observo pero no estás. Demasiado ruido, ¿qué hacer con tanto ruido?, ¿qué hacer con tantos abrazos por dar?, hay tantos carteles que escribir, tantos colores que pintar, cien carteles, mil colores. Y de a poco, lentamente de a poco, voy siendo mañana, porque de esa manera me voy pareciendo más a mi.

lunes, 9 de mayo de 2011

Manos

para la nona.

Manos de la tierra, manos de papa y tomate,
manos con agua, arroyo con manos,
manos y montañas, manos con pañuelo,
dos manos y un barco, manos de exilio.
Manos de miedo, esperanza en las manos,
manos y lágrimas, las mismas nuevas manos.
Intimas manos, manos que acarician manos,
manos agrietadas, el destino en las manos,
bebé y manos, manos que cambian pañales,
manos que tejen, sudor en las manos,
ñoquis amasados por manos,
manos que acarician, manos que duelen,
manos arrugadas que acarician pequeñas manos,
manos que advierten, manos que enseñan.
Una caricia y dos manos, manos que abrasan,
manos que tiemblan,
manos pegadas a un rosario de madera,
una campanita y dos manos.
Manos de ángel, manos de Angela,
manos en el viento, manos en la historia,
y su caricia eterna entre mis manos.

sábado, 30 de abril de 2011

Conurbano: Capitulo I

Llovizna, por lo bajo desciende una esfera escrita de colores, como subterranea, abstracta. la luz del farolito se desangra impunemente, mientras el sonido a magnolias brota del viento.
ella se trasforma en imagen, y se pierde en imagen, se exalta, se difurca, se expande en imagen. se sostiene en imagen, se disuelve en imagen, es inminente su imagen.
Las zapatillas mojadas, el silencio a lluvia, el hacha, la patria, las colmenas del futuro y la digna supersticion de exilio que comparten las estrellas. La carne se enfria palabra tras palabra, el suicidio acaricia las mejillas, se oye un tren, no se oye el grito.